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Economía boliviana: Minería y extractivismo

•  Por: Carlos E. Sandy Antezan

RESUMEN

La apropiación de la naturaleza como recurso económico, es la expresión del grado de desarrollo del conocimiento y de la organización social. La actividad productiva debe estar relacionada a las necesidades integrales propias de la comunidad. El extractivismo es su antídoto en esta perspectiva, con consecuencias en la profundización de nuestra pobreza en todos los sentidos. La minería necesita de un enfoque social y como tal, de decisiones políticas. La legislación, gestión y financiamiento de la minería carecen de una Visión Nacional, que expresa de siempre: un divorcio de la minería y la economía doméstica, la generación de una ideología del pensamiento nacional extractivista y la estructuración de un sistema educativo para el desarrollo de la pobreza.

 

PALABRAS CLAVES

Conocimiento. Doméstica. Economía. Educación. Extractivismo. Financiamiento. Gestión. Legislación. Minería. Naturaleza. Pobreza.

LA NATURALEZA Y LOS RECURSOS NATURALES

La naturaleza de siempre es y será fuente de vida para todas las especies. Ella se ofrece como objeto de su actividad. El ser humano igual que cualquier especie, se relaciona con la naturaleza por medio del trabajo. Para todas las especies la naturaleza es objeto de actividad natural, menos para el hombre. Para el hombre es objeto de transformación, y al mismo tiempo, objeto de transformación del propio hombre: orgánicamente y de su pensamiento. La relación Naturaleza-Hombre, es una relación en la que la parte (hombre) existe en el todo (naturaleza) y el todo en la parte, es una relación entre lo orgánico y lo inorgánico. Sin naturaleza no hay pensamiento y sin pensamiento no hay hombre.

El hombre es naturaleza pensante. El Hombre es resultado de la naturaleza y la naturaleza, tal como la conocemos hoy, es concreción y abstracción humana, de tal modo, que el valor de la naturaleza está determinado por los intereses sociales. El ser humano es quien ha otorgado un sentido a la naturaleza y es apropiarse de ella para satisfacer sus necesidades, pero cuidado, dar sentido no es crear. Las necesidades son cambiantes históricamente, por lo que el sentido otorgado a la naturaleza, es también de carácter histórico. "La apropiación de la naturaleza es, por tanto expresión del grado de desarrollo del conocimiento y de la organización de la sociedad". Hoy fruto del desarrollo de las relaciones de producción, la naturaleza como entidad ecológica solo tiene sentido como entidad económica, convirtiendo a la misma en Recursos Naturales.

LA MINERÍA BOLIVIANA Y EL SURGIMIENTO DEL EXTRACTIVISMO

El encuentro de las dos civilizaciones, es la inflexión del posible desarrollo armónico de la minería. Desde entonces se impone el extractivismo de los recursos minerales y la minería que nace y progresa a causa de las necesidades de materiales, relacionados integralmente con otras actividades productivas que requiere cada civilización, se trunca. La minería desde entonces, es para el desarrollo de otras latitudes, es el extractivismo, "entendido como la organización de la economía de nuestro país, basado en la alta dependencia de la extracción intensiva de recursos minerales, con muy poco procesamiento (valor agregado) y destinado su venta en el exterior"; primero, a España, después a Europa y EE.UU. y hoy fundamentalmente a Asia, es el fin de nuestros concentrados y metales. Ellos en desarrollo y nosotros en desarrollo cada día más de nuestra pobreza económica e intelectual. Bolivia igual que en su tiempo España, acumulando riqueza monetaria, para el consumismo salvaje, de todos los productos transformados por los países en franco progreso diversificado; políticas de esta índole, no equivale a desarrollo, con estética, ética y moral acordes a nuestra cultura. Bolivia se convierte en un país vulnerable económicamente, políticamente y socialmente. La minería extractivista boliviana está secuestrada, está embargada, está comprometida con el desarrollo de otros mercados internacionales.

El desarrollo del extractivismo en la minería, de larga data en nuestro país, ha configurado consecuencias negativas profundas en los ámbitos económico y social, como ser:

Alta dependencia económica y política de países compradores; crecimiento permanente de las desigualdades de intercambio comercial; rentismo y corrupción del Estado; desincentivación de otras inversiones; fuertes impactos ambientales; creación de un modelo de desarrollo desarticulado entre actividades y las mismas desarticulado de la sociedad y finalmente creación de un modelo sin sentido social, ve la realidad estática y ajena a nuestra realidad: La teoría sin relación con la práctica.

Pero es más, con el tiempo ha creado en la población una ideología de pensamiento nacional "extractivista", entendiéndose como tal, que esta actividad es un problema individual o de la empresa (enriquecimiento) y no social y no de utilidad social. Esta constatación merece una atención muy especial.

FACTORES POLÍTICOS, SOCIALES Y ECONÓMICOS PARA EL DESARROLLO DE  LA MINERÍA

Las relaciones de producción, establecidas como resultado del propio desarrollo social, determinan el sentido del aprovechamiento de los componentes de la naturaleza, en este caso los recursos minerales. La minería es un recurso para la vida, no es el objetivo de la vida. La minería, inicialmente, no es un problema técnico, es un problema estrictamente de carácter político (decisiones de su utilidad social en democracia, libertad, educación, prosperidad, etc.), en este marco, el problema de la minería necesita de un enfoque social y como tal, de las decisiones políticas.

 

Sellado su objetivo social, es decir, la obligación de ligar los recursos minerales de la naturaleza, como objetos de transformación, para satisfacer las necesidades sociales, pero al mismo tiempo, como objetos de trasformación del propio desarrollo del pensamiento (conocimiento), de la sociedad boliviana, que promueva la minería boliviana, como propósito general de aprovechar racionalmente las materias primas, que sea un instrumento de desarrollo nacional, una fuente generadora de riqueza y trabajo y reductora de las desigualdades sociales, que equilibre los índices de intercambio comercial con el resto del mundo, que incentive otras inversiones en otros sectores y cercenemos la alta dependencia económica y política de países compradores de nuestros recursos minerales. Los factores condicionantes de este desarrollo son: Rol del Estado y cumplimiento de sus funciones administrativas eficientes; Estructura Técnica Competitiva; Formación Educativa Transformadora, diálogo Gobierno-Sociedad Civil - Empresas Industrias Mineras y finalmente, relación Empresas Industrias Mineras y Necesidades de y para la Sociedad.

LEGISLACIÓN DE LA MINERÍA Y LOS COMPROMISOS POLÍTICOS

Organismos internacionales, instituciones de investigaciones y desarrollo, académicos universitarios, profesionales y técnicos del sector, políticos progresistas, etc., realizan sendas recomendaciones para el desarrollo de nuestra minería, de forma integral y en función de las necesidades de la sociedad. Nada les conmueve a los políticos de turno.

De siempre se emiten códigos y leyes, que regulan esta actividad con características recurrentes: las políticas de corte liberal propugnan el beneficio inmediatista, con el menor valor retenido posible, las políticas de corte estatista, controlar "dizque" la propiedad de los recursos para los bolivianos, hoy para las "diferentes nacionalidades", apropiándose del valor retenido y las ganancias; ninguno de ellas, garantiza nuestro desarrollo interno, ambas cumplen sólo con los compromisos externos; todos los códigos y las leyes son para que ganen las empresas privadas y los países demandantes de nuestras materias primas minerales. Hasta hoy, no vemos una Visión Nacional sobre la utilización de estos recursos, no vemos el sentido de aprovechamiento.

Entiéndase bien, "sólo vale una nacionalización si estos recursos sirven para sus nacionales, o mejor dicho para sus plurinacionales de forma integral y diversificada, pero además, hay que comprender, que sólo de esta forma, se desarrollará el pensamiento social".

REALIDAD DE LA GESTIÓN MINERA

La administración de los recursos naturales y en este caso minerales, bajo distintos preceptos, está delegada al Estado. De siempre ha sido así, unos periodos con mayor celo propietario y otros con menos. Los gestores de la actividad, las empresas: pública y privada nacionales y extranjeras y hoy las cooperativas, dependiendo de las políticos de turno, unos tienen más privilegios que otros. Las tres están tan segmentadas, a tal grado, que no existe una unidad de gestión, en base a algún indicador de necesidad social o económica. Las públicas y cooperativistas tienen una dependencia de un poder político perverso. La organización del Estado en este rubro es obsoleta, las distribuciones financieras están listas para el cultivo de las burocracias. Proclaman que será eficiente, pero… ¿para quién?, seguro para las necesidades externas, menos para la sociedad nacional.

Todos los programas implementados hasta hoy resultan un fracaso. La cadena productiva desorientada, se hace lo que importa hoy políticamente. Todos los yacimientos minerales y posibles depósitos visualizan lo que necesitan otros, lo demás son para el desecho, son "minerales no útiles". El despilfarro es inimaginable. La generación de valor agregado resulta riesgosa, por falta de un conocimiento de lo que significa la formación de minerales y sus ambientes geológicos, por tanto, el cuidado del medio ambiente más es un criterio político, que técnico científico.

LA MINERÍA Y LA ECONOMÍA DOMÉSTICA

Según la Constitución Política del Estado, todo boliviano es propietario de la Tierra, en este caso de los recursos naturales minerales. El Estado es el encargado de su administración. Cómo los administra, está descrito líneas arriba, entonces, qué recibe el ciudadano boliviano como retribución, se dirá: los valores retenidos, que va a los gastos públicos y trabajo para unos cuantos que están en las empresas mineras productivas, ¿y los demás?, que se dediquen, a lo que el mercado legal e ilegal les ofrece.

Pero si además, los bancos privados y estatales administran sus ahorros (capital), ¿no será posible brindarles diferentes tipos de emprendimientos con los propios productos minerales (materias primas), que en una integración con los demás sectores productivos se pueda generar una relación Empresa-Sociedad, con permanente demanda derivada y posibilidades de introducir valor añadido a todas nuestras materias primas? ¿No será esta la base de la producción de riqueza y bienestar social y económico de nuestros ciudadanos? Actualmente ninguna de las empresas productivas mineras se relaciona con las necesidades básicas de nuestras familias.

EL FINANCIAMIENTO DEL DESARROLLO DE LA MINERÍA: UN AUTOENGAÑO

Está claro en las estadísticas de las finanzas nacionales, que la contribución de la actividad minera siempre fue importante, con bajas (menores a 500 millones de dólares) y altas (superiores a los 3.000 millones de dólares). Así como está funcionando, constituye un negocio, considero que todos diremos sí. Y si el Estado boliviano apostaría por una minería integral, para el consumo interno y porque no, para las exportaciones, el negocio sería mejor, desde luego. Si al consumo interno se le da un valor agregado integrado y si se relaciona a otros sectores productivos, se generará empleo, riqueza, bienestar y lo más importante, nuestros cerebros comenzarán a funcionar. Hoy ¿cuánto se invierte?, se dirá algo, pero ¿para qué?, si con el mapa geológico no se sabe porque lado empezar; quien define esto, naturalmente una visión estatal, las políticas estatales; por tanto, así como están las cosas, seguir financiando es un autoengaño, pero al contrario, si se ve como un Proyecto Nacional Productivo, vale la pena.

IDEOLOGÍA DEL PENSAMIENTO NACIONAL EXTRACTIVISTA

Pese a todas las recomendaciones llevadas a cabo, por el mundo académico a la dirigencia política, para encarar nuevas y progresistas políticas de minería, tendentes a la utilización de los recursos metálicos y no metálicos, en beneficio de la sociedad en su conjunto, nuestro país ha avanzado muy poco, fundamentalmente, en la forma de encarar la minería.

Según los datos estadísticos, los problemas de la minería siguen siendo los mismos de siempre desde la Colonia, no es un patrón de desarrollo sistemático y simultáneo con los diversos sectores productivos, continúa concentrado en enclaves de productos específicos, obedece a la demanda foránea, lo que conlleva, a profundas consecuencia en el desarrollo de los pensamientos lógicos; es decir, la sociedad se convierte en ajena a su propia naturaleza, entonces no sólo se confronta con una dependencia política y económica de nuestros consumidores, sino se confronta una dependencia del conocimiento, si a todo esto sumamos los problemas de gestión administrativa que tiene el Estado, está claro, que nos encontramos ante una "crisis de concepción de nuestros recursos naturales, agudizado por una crisis estructural y funcional de la ´minería´ extractivista, que es parte de la crisis del desarrollo de nuestro país".

Pero lo más preocupante de esta crisis, es que se ha generado en la población boliviana e inclusive en los recursos humanos del sector minero, una cultura enraizada desde la colonia, que está manifestada en determinados comportamientos regulares y sistemáticos que han hecho un hábito y costumbre en su pensamiento y accionar ligado al "modelo extractivista".

El extractivismo se convierte en una ideología del pensamiento sobre la minería, que entiende que esta actividad es un problema individual y no social, que cualquier persona o colectivo de personas puede acceder al extractivismo para ser "rico", obteniendo y vendiendo al mercado, "margina el conocimiento del objeto útil y la utilidad social" (es utilitario), el profesional y trabajador mineros piensan cómo extraer el producto, sin saber a quién le va a servir, inclusive quizá, no saben qué se hace con el mismo, entonces el sujeto pierde su propia autonomía de lo que hace y en el caso del profesional su verdadero rol y como esta actividad no es sencilla, todo se transfiere a las élites profesionales y a la alta tecnología. Hay que preparar el producto con mayor cuidado para los consumidores extranjeros. Se debe extraer para vender, diversificar es complicarse, para qué más conocimiento si el conocimiento está afuera. Esta forma de pensar también es propia, de cualquier ciudadano y cualquier actividad, en ninguna se intenta valor agregado, lógico, porque se necesita incremento de conocimiento; donde se encuentre algo, rápidamente con el mismo, quiere enriquecerse; el ciudadano común quiere un trabajo, donde exista el menor trabajo, el menor esfuerzo; claro, si esto es así, somos presa de este modelo, los conocimientos pierden valor.

LA EDUCACIÓN AL SERVICIO DEL DESARROLLO DE LA POBREZA

La educación debe ser formación para el desarrollo, es un mecanismo fundamental para el desarrollo, pero para el desarrollo de una sociedad organizada. La orientación extractivista minera, que se le dio y se da a la naturaleza, como aje central de desarrollo, fue la que determinó nuestro sistema educativo. Así como nuestro modelo de desarrollo es desarticulado entre las actividades y las mismas desarticulado de la sociedad, así es el modelo de desarrollo educativo. El objeto de enseñanza es fragmentado, aislado; el profesor imparte verdades acabadas, ve la realidad estática, ajena a nuestra realidad, la teoría sin relación con la práctica, etc.; finalmente, el profesor evalúa por resultado, por ejercicios reproductivos. La enseñanza está después del desarrollo. Entonces, se ve las manifestaciones y no la causa esencial, por tanto, la solución pasa por ¿leyes educativas?, que paradójico ¿verdad? No es problema de perfeccionar las actitudes y aptitudes sin ningún sentido; el niño, el joven necesitan mediadores (acciones ordenadas, diversificadas) que guíen sus motivaciones en el desarrollo de sus capacidades cognitivas.

La enseñanza debe adelantarse al desarrollo y no al revés, debe estar contextualizada, el hombre es un ser histórico, la interacción social convierte al alumno en activo y no la autoridad y el dominio del profesor; el alumno construye su aprendizaje a partir del estímulo del medio social. Como se podrá deducir la educación en Bolivia está exactamente confeccionada para ser pobres. Sus objetivos y su estructura y funcionalidad obedecen al modelo extractivista de desarrollo. La Formación de los Recursos Humanos ligada a la Minería, corresponden al siglo pasado y se encuentran en la línea mencionada.

(*) Ingeniero           Docente Universidad Técnica de Oruro, Fcefa       Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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